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Patrimonio

El amplio patrimonio de Aranda de Duero cuenta actualmente con seis Bienes de Interés Cultural, que es la máxima distinción que otorga el Estado español a un bien ya sea mueble o inmueble.

El primero que vamos a repasar es la iglesia de Santa María la Real, una imponente construcción gótica levantada durante los siglos XV-XVI sobre los cimientos de una iglesia románica. Ubicado en el centro de la ciudad, este monumento sacro se construye debido al crecimiento de la población arandina, la cual necesitaba de un lugar más amplio para poder profesar su religión. En el tímpano de la propia iglesia podemos encontrar toda una colección de escenas religiosas tales como el Nacimiento de Jesús, la Epifanía, la Crucifixión, etc. Ya en el interior de la catedral, lo más llamativo para la vista es su preciosa escalera del coro, construida en el siglo XVI.

La segunda de las tres iglesias que ha recibido esta distinción es la iglesia de San Juan. De nuevo de estilo gótico y de nuevo localizada en el centro del municipio, su construcción comenzó en el siglo XIV y no terminaría hasta el siglo siguiente, tras la cual sucedió en 1473 la celebración del Concilio de Aranda, el evento histórico de mayor importancia que viviría este templo. Encima de la entrada al lugar, un altorrelieve de San Juan nos da la bienvenida a su interior, en el cual tres bóvedas se elevan, custodiando una de ellas un bonito retablo. En la actualidad, su interior acoge un Museo Sacro que contiene objetos religiosos e históricos que pertenecieron a la diócesis local.

La última de las tres es la románica iglesia de San Nicolás de Bari, situada en el centro del barrio de Sinovas fue sometida a una restauración en el año 2009. La iglesia esta compuesta por una nave y una portada románicas fechadas en el siglo XIII y que presentan unos canecillos superiores esculpidos en madera. En frente de la propia construcción, se hacen llamativas una serie de columnas renacentistas que forman un pequeño atrio. Ya en su interior, podemos encontrar dos fascinantes artesonados, uno realizado por el maestro Espinosa en el siglo XIV y otro de estilo mudéjar de los siglos XIII y XIV.

El que es sin duda el Bienes de Interés Cultural más característico de Aranda son sus bodegas subterráneas. Este impresionante entramado esta formado por 7 kilómetros de túneles y bodegas vinícolas excavados a una profundidad media de 12 metros en el subsuelo de la localidad, y cuya antigüedad varía entre los siglos XIV-XV. Construidas para producir y almacenar el vino a partir de la Edad Media, estas bodegas disponen de unas temperaturas y humedades constantes perfectas para conservar el caldo arandino, además de contar con un gran sistema de ventilación mediante el uso de zarceras. Pese a que la mayoría de estas bodegas son propiedad privada, aún existen muchas de ellas que se pueden visitar, como la Bodega de las Ánimas, museo en propiedad del Ayuntamiento de Aranda de Duero.  

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El quinto de los bienes, aunque quizás menos impresionante que los anteriores pero no por ello menos importante e histórico, es el Rollo Jurisdiccional, ubicado en un principio en la Plaza Mayor pero traspasado a la Plaza del Rollo, se trata de uno de los varios rollos que existen por toda la península castellana y cuya principal función era la de simbolizar el privilegio de villazgo del que gozaba una población. Otro de los usos que fueron adoptando estas peculiares obras durante la época medieval fue la de la función de picota, lugar donde se exponían a los reos ajusticiados, ya que el uso de esta estaba en declive. En 1813 las Cortes de Cádiz ordenan mediante un decreto, la demolición de todos los rollos por su significado, que según estos refleja la vejación hacia el pueblo castellano, es por este derrumbamiento masivo por el cual hoy en día los rollos jurisdiccionales que quedan en pie son considerados como importantes monumentos históricos. Situado en la misma plaza que este curioso monolito se encuentra el Palacio de los Berdugo, una casa señorial castellana construida en el siglo XV por Martín de Durango y uno de los lugares donde permaneció Napoleón Bonaparte durante su estancia para ocupar España. De propiedad privada y limitada a la celebración de eventos, esta preciosa hacienda cuenta en su interior con un pequeño patio columnado en el que sobresale un brocal en su centro, además de una biblioteca y los diferentes emblemas heráldicos de las diferentes familias que habitaron en la casona.

Ya que hemos mencionado la Plaza del Rollo, es hora de ver la más importante de las plazas en la historia de Aranda, la Plaza Mayor. Surgida en el medievo como lugar común para celebraciones y festejos, no se incluyó dentro de los muros de la ciudad hasta el crecimiento de la misma, momento en el cual se empezaron a edificar casas a su alrededor, mostrando un aspecto más parecido al que luce en la actualidad. Con el paso de los siglos, los soportales que rodeaban el lugar fueron sustituidos por aceras y comenzaron a surgir diferentes puestos y negocios en sus inmediaciones.

El sexto y último del patrimonio galardonado que podrás visitar se encuentra en la localidad de La Aguilera y se trata de una colección de sargas sobre la vida de San Pedro Regalado. A este monje franciscano nacido en 1390 y originario de Valladolid se le atribuyeron en vida una serie de milagros que le valieron su canonización en el 1746, uno de los más famosos y que tiene su propia representación en una de las sargas narra como fue capaz de someter a un toro que había escapado de una corrida usando únicamente su voz, hecho que le valió para ser nombrado patrón de los toreros en 1951. Su actividad eclesiástica se desarrollo en los monasterios Domus Dei y Scala Coeli ubicados en La Aguilera y El Abrojo respectivamente, y de los cuales fue nombrado prelado en el 1422 tras la muerte de su principal mentor fray Pedro de Villacreces. De estos dos conventos solo el primero de ellos queda en pie hoy bajo el nombre de Santuario de San Pedro Regalado, que constituye una de las obras arquitectónicas más fascinantes de Aranda de Duero y en cuyo interior descansan los restos del santo, fallecido en el año 1456, junto al conjunto de sargas que narran hechos acontecidos a lo largo de su vida.

Más allá de estas fascinantes obras de arte, en Aranda se pueden encontrar otros bienes de interés, que aunque no posean la distinción de las anteriores, merecen y mucho la pena visitarlas.

Uno de estos son los Jardines de Don Diego, que constituyen una parte más moderna de nuestro patrimonio. Este hermoso monumento, inaugurado en 1930, que combina lo natural con lo artificial fue diseñado y construido por Emiliano Barral y Javier de Winthuysen en honor al político arandino Diego Arias de Miranda y Goytia. Otra de las más relevantes edificaciones de nuestro patrimonio es el Puente de las Tenerías, un puente construido en el medievo que cruza río Bañuelos y que nos ofrece unas esplendorosas vistas del mismo así como de la anteriormente mencionada iglesia de San Juan.

Disfrutando de un paseo por la ciudad, se pueden encontrar diseminados murales por la ciudad que retratan la historia y la vida popular de Aranda de Duero, resaltando la importancia de su patrimonio y gastronomía. Esta oferta incluye la Ruta de los Murales de Santa Catalina, en el barrio de mismo nombre. Un total de 25 obras realizadas por artistas locales y regionales inspirados en la cultura castellanoleonesa y arandina, la historia contemporánea o el propio barrio que los acoge.

Uno de los ingredientes más importantes de los que se compone el patrimonio de un lugar son sus celebraciones y festejos, y en Aranda no iba a ser menos, de hecho algunas como la Bajada del Ángel han sido nombradas de Interés Turístico Nacional. Esta ceremonia, festejada el domingo de pascua, data del siglo XV y en ella un niño vestido de ángel le quita el velo a la Virgen de las Candelas desde las alturas, colgado mediante unos cables. Otra tradicional celebración es la ocurrida durante el segundo fin de semana de Junio, donde se representa por medio del teatro el Concilio de Aranda de 1473, uno de los acontecimientos más emblemáticos de nuestra historia local. Una de nuestras celebraciones más características es la Procesión de la Cruz de Mayo, en donde nuestras gentes portan una gran cruz a hombros desde la iglesia de San Juan hasta la Plaza Mayor mientras el resto de Aranda danza e implora por agua para sus cosechas. Algo que no se puede no mencionar son nuestras fiestas patronales, las Fiestas Patronales de Aranda de Duero que comienzan la segunda semana de septiembre con el cañonazo y finaliza con el entierro y la despedida tras nueve días de fiestas para honrar a la Virgen de las Viñas, nuestra patrona de la ciudad.

 

Ayuntamiento de Aranda de Duero
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