En el terreno del arte siempre han existido personas que se han acercado a

la tarea creativa de una manera circunstancial pero convencida. No han tomado

la difícil y compleja decisión de dedicarse profesionalmente a este medio, pero

sin dejar de admirar y sentir los trabajos de otros artistas, se han visto en

momentos determinados con la necesidad de querer traducir a un soporte sus

inquietudes artísticas.

Definir su postura como de meros "aficionados", resulta en algunos casos

demasiado genérico y no traduce con el respeto suficiente la intensidad que

algunos ponen en su aventura particular.

Es el caso de Paco Peinador. Como él me manifestaba en una conversación,

su intención al mostrar esta serie de esculturas no era otra que la de tener la

satisfacción de verlas reunidas y ubicarlas en distintos lugares de Aranda con el

fin de que puedan disfrutarlas el mayor número de gente posible.