La iglesia de Santa María, levantada en el siglo XII
como elemento defensivo de la población, es testigo de
las intrigas cortesanas de la época.
El arzobispo Alfonso Carrillo convocó un Concilio el
año 1473, celebrado en la iglesia de San Juan.
La iglesia de San Juan, de estilo gótico, cuenta con
pinturas de principios del siglo XVI.
Actualmente Aranda de Duero es
uno de los puntos industriales y de población más
importantes de la provincia de Burgos. |
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En el centro de la extensa vega que riega
el río Duero, se encuentra la capital de la no menos
extensa comarca de la ribereña: Aranda
de Duero.
Repoblada en el siglo IX, el nombre
de esta ciudad castellana aparece por primera vez en el Con
cilio de Husillos celebrado en el año
1088. Sin embargo tuvo ya poblaciones antiquísimas de
cuyas lenguas toma su nombre, Aranda que significa precisamente
vega amplia y del río el sobrenombre
de Duero. Lugar
de realengo, ya en el siglo XIII la villa había obtenido
de Sancho IV y Pedro I el privilegio de su condición
de realenga, condición a la que nunca quisieron renunciar
los arandinos. De ello dieron pruebas cuando, durante la minoría
de edad de Fernando IV, Diego López de Haro quiso hacerse
con la villa. La torre de la iglesia de Santa María,
levantada en el siglo XII como elemento defensivo de la población,
es testigo de aquellas intrigas cortesanas.
Corte en el reinado de Enrique IV, en ella el arzobispo Alfonso
Carrillo convocó un Concilio el año 1473, celebrado
en la iglesia de San Juan. Leal la villa a la causa de la princesa
Isabel pare la sucesión a la corona, es en esta época
cuando, a finales del siglo XV, comienzos del XVI, se realizan,
entre otras obras, la portada de la iglesia de Santa María,
en la que lucen los escudos reales.
La iglesia, de estilo gótico, construida en el siglo
XV, conserva en su interior, entre otras obras de arte, u
n retablo del siglo XVII y un bellísimo
púlpito renacentista, tallado por Miguel Espinosa y Juan
de Cambray.
También gótica,
aunque anterior a la de Santa María, es la iglesia de
San Juan. Adorna su fachada una portada de arcos apuntados sostenidos
por delicados capiteles, y una imagen posterior de San Juan
Bautista. En la capilla de las Calderonas puede admirarse un
retablo plateresco, con pinturas de un autor desconocido de
principios del siglo XVI.
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